WhatsAppitis: Mal de los que usan demasiado el WhatsApp

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Una mujer despertó una mañana cualquiera, con un súbito dolor en las muñecas. No había realizado ninguna actividad física excesiva, ni tenía antecedentes de algún trauma anterior. En ese momento no lo sabía, pero se había convertido en el primer caso conocido de «WhatsAppitis«.

El término no es un invento cualquiera, sino que fue utilizado por la prestigiosa revista de salud, The Lancet, para describir a la tendinitis provocada por usar demasiado el servicio mensajería instantánea WhatsApp.

La «paciente», una médico de urgencias y de nacionalidad española, acababa de terminar una guardia el 24 de diciembre en el hospital donde trabaja, cuando sintió un intenso dolor en sus muñecas. La doctora, de 34 años y con un embarazo de 27 semanas, al llegar a su casa y ver todas las felicitaciones navideñas en su celular, empezó a contestarlas una por una, en lugar de descansar. Luego de pasar 6 horas enviando mensajes por WhatsApp, comenzó a tener dolor en el dedo pulgar.

Según el artículo que explica el caso, el diagnóstico fue WhatsAppitis. Y no es para menos: la doctora sujetó el teléfono móvil, que pesa unos 130 gramos, durante 6 horas. Y durante este tiempo, ella hizo movimientos continuos con ambos pulgares para enviar mensajes.

El tratamiento consistió en medicamentos antiinflamatorios y la completa abstinencia de utilizar el teléfono para enviar mensajes. Si tomó los remedios, pero no se abstuvo por completo de usar su teléfono, ya que intercambió nuevos mensajes el 31 de diciembre por ser Año Nuevo.

Este caso se suma a una serie de nuevos trastornos derivados del uso de dispositivos tecnológicos. Por ejemplo, usar mucho la consola Wii puede dar «Wiitis«. La llamada Nintendinitis, provocada por usar la consola de juegos Nintendo, fue descrita por primera vez en 1990.

El nacimiento de estos trastornos podría remontarse a 1981, cuando se habló de la «muñeca de Space Invaders«, dolor causado por apretar el botón requerido por el popular videojuego.

Fuente The Lancet

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